Y sin darnos cuenta nos hemos plantado en el mes de julio, ya en pleno verano ibicenco. Hoy os recomendamos una ruta interesante por la zona noroeste de Ibiza, donde nos encontraremos un poco de todo, tradición y cultura, playa y rincones muy especiales. ¿Os apuntáis?

Desde Sant Miquel de Balansat nos desplazaremos hacia el municipio de Sant Antoni de Portmany, en concreto hacia su parte más al norte y seguramente menos conocida. Pero con un encanto especial; calas y paisajes que nada tienen que envidiar al resto de la isla.

En primer lugar, llegaremos al pueblo de Sant Mateu, enclavado en el Plà d´Albarca. En esta zona es muy tradicional el cultivo de la vid y la elaboración de vino; las bodegas Sa Cova y Can Maymó se ubican en este entorno. El pueblo lo componen una bella iglesia de paredes encaladas, el restaurante Can Cires, el bar Es Camp Vell y algunas casas típicas. En los alrededores se puede realizar una bonita excursión a pie hasta Cala d´Albarca, un increíble rincón rodeado de abruptos acantilados.

Seguimos nuestro camino y en segundo lugar os recomendamos visitar el pueblo de Santa Agnés de Corona (Santa Inés), un pueblo pequeño y tranquilo, muy tradicional a pie de un hermoso valle rodeado de majestuosos acantilados. En él encontramos, el bar Can Cosmi, famoso en toda Ibiza por sus tortillas de patatas, Cas Sabater, un taller artesano de artículos de cuero, algunas casas payesas dispersas y una pequeña y sencilla iglesia. Fue construida en 1812 y en su interior guarda una talla de la Madre de Dios del Rosario, que data de la misma época que el templo. Y nada más, seguramente igual que estaba hace más de 100 años. Esto lo hace muy auténtico.

Santa Agnés también es muy famoso por sus noches de luna llena en los meses de enero y febrero que coinciden con esos hermosos campos de almendros en flor, formando una sinfonía difícil de describir. Única.

Pla-de-Corona

Después de un bello paseo por estos dos enclaves rurales y muy cerca, os recomendamos parar en la playa de Cala Salada. En realidad son dos calas, una mayor, Cala Salada y una más pequeña y de aires salvajes, Cala Saladeta. Están separadas por unos acantilados rocosos en los que observaremos esas tan características casetas varadero (de pescadores). Ambas son tranquilas y familiares, rodeadas de frondoso bosque, aguas cristalinas, increíble, y arenas finas. Sin duda, es más especial la pequeña y recomendamos su visita, pero cuidado con el acceso.

La siguiente parada que os recomendamos es un lugar muy especial, Punta Galera. No es una playa o cala exactamente, porque no encontraremos arena. Es la base de un escarpado acantilado y está formada por enormes losas de piedra de diferentes alturas, surgidas de la explotación de una antigua cantera, que hoy constituye un conjunto de terrazas naturales, perfectas para tomar el sol y bañarse en sus cristalinas aguas. Algunos practican el nudismo. Visita obligada para aquel que busque algo tranquilo y muy especial. Muy Ibiza!.

Que disfrutéis!.