Allá por la década de los cincuenta, un joven agricultor y carpintero vecino del municipio de Santa Eulalia, Joan Marí, cumplió su anhelo de abrir un comercio en las proximidades del pueblo de Sant Carles de Peralta.

Un pequeño bar de carretera con salón de baile en la trastienda que recibió el nombre de Las Dalias, al estar rodeado por esta variedad de flor. Su apertura coincidió con la festividad de San Carlos, el 04 de noviembre de 1954, lo que supuso un gran impacto social.

Sant Carles, es un pequeño paraje rural situado al noreste de la isla de Ibiza, de tierras rojas y campos verdosos repletos de almendros, higueras y algarrobos, casas ibicencas de gruesos muros encalados y una costa con bellas calas de aguas cristalinas. La vida del pueblo gira alrededor de una bella iglesia de singulares características y un bar de aires bohemios, Ca n´Anneta, famoso por su licor de hierbas ibicencas hechas por ellos mismos. Además, esta zona se convirtió el lugar predilecto para numerosos artistas, pintores y escultores que fijaron su residencia creando un ambiente cosmopolita y animado.

Durante los primeros años, Las Dalias fue por antonomasia el lugar de encuentro y reunión de la población local. En ella se organizaba todo tipo de eventos familiares en el bar y fiestas en la sala de baile. En los años 60, con la llegada del turismo, Joan Marí se tuvo que adaptar diversificando el negocio y empezó a ofrecer una variedad de espectáculos con cena en los jardines del local, el éxito fue enorme y le apremió a construir un restaurante-celler. En los 70, con la aparición de los hippies y el nacimiento del mercadillo des Canar, Las Dalias empezó ha organizar fiestas de esta índole.

La idea de fundar un mercadillo en Las Dalias, surgió durante el invierno de 1985. El primer día, se montaron cuatro puestos que vendían objetos de segunda mano. Con el paso del tiempo ha ido creciendo y durante todos los sábados del año, se ha convertido en un mercado de artesanos y hippies, con identidad propia, cuyo secreto es la cuidada selección de materiales, ropa, artesanía, marroquinería y objetos exclusivos que se venden junto a una buena presentación y exposición, llena de colores, olores e incluso sabores de medio mundo, en un ambiente relajado y distendido en los jardines de las Dalias.