De Ibiza se suele saber que es una bella isla del Mediterráneo donde disfrutar de la costa, de la buena gastronomía y donde hay diversión a cualquier hora del día. Pero ¿Sabías que Ibiza aún guarda muchos más secretos?

La geografía y la cultura ibicenca es tan vasta que hay muchos detalles que pasan desapercibidos para el visitante común pero resultan muy interesantes para aquellos que buscan algo más en cada uno de sus viajes. Aprender algo más sobre esta maravillosa isla no está nunca de más, por eso, vamos a desvelarte 4 curiosidades que debes saber de nuestra isla.

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La tradición del Ball pagés

Son muchos los estudiosos del folklore que no saben encontrar el origen del baile típico de las Pitiusas, uno de los más antiguos que existen en el país. Muchos no saben que en realidad más allá de la belleza escénica que supone, el Ball pagés es un ritual de cortejo donde la mujer va desplazándose en espirales mientras el hombre salta con grandes zancadas alrededor de ella sin perder el contacto visual. Antiguamente se celebraban estos bailes en fiestas patronales o en las fiesta de los pozos que sucedían durante el verano. Normalmente los asistentes de mayor edad iniciaban el baile con “sa curta” para a continuación unirse todo el mundo con al ritmo de “sa llarga” (se trata de las dos variedades de tiempo). Normalmente el bailador puede danzar alrededor de varias bailadoras pero hay un baile especial conocido como “ses nou rodades” de ritmo mucho más pausado en la que una única pareja va aproximándose lentamente hasta entrar en contacto. Esta modalidad se solía reservar para eventos especiales como una boda.

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Los capazos de moda

Esta bolsa rústica que cada vez es más común en las playas ibicencas tiene un origen mucho más antiguo que la actual moda vigente. Los capazos o “senallons”, como se conocen en ibicenco, son cestas con asas muy prácticas para hacer la compra, llevar la toalla o incluso de bolso voluminoso, pero antiguamente eran las bolsas que usaban los payeses para llevar cualquier cosa al campo. Se solían fabricar fácilmente en cualquier casa, pues antiguamente, quien más quien menos sabía trabajar el esparto, materia prima con la que se hacían los capazos. Esta planta se recolectaba en un lugar muy especial: s’Espartà, islote del poniente ibicenco donde crece en abundancia y por ello recibe este nombre. En la actualidad unos pocos tienen permiso para pisar el islote y recoger esparto para su uso.

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Los secretos de la cueva de Sant Miquel

Y hay sitios de la isla tan sorprendentes que cuentan con su propia historia. Este es el caso de la cueva de Sant Miquel de más de 100.000 años de antigüedad, un curioso lugar para visitar que se encuentra en los acantilados próximos a Port de Sant Miquel. En la actualidad está abierta a las visitas y su recorrido dura aproximadamente 40 minutos en los que disfrutar de las cascadas y el juego de luces y sonido que ambienta el espacio, pero hubo otro tiempo donde esta cueva se ocupaba de otro cometido bien distinto. Resultó ser el perfecto escondite de contrabandistas a principios del siglo XX, cuando traían la mercancía por mar y la mantenían escondida en este lugar hasta que fuera seguro moverla, aún hoy en día existen marcas en las paredes que pintaron los contrabandistas para trazar otras rutas de salida. Un curiosos rincón de la isla con una historia aún más curiosa.

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Recetas de alta mar

Si por algo es conocida la cocina ibicenca, es por su gran dominio de los platos a base de pescado, una de las materias primas de mayor calidad que se pueden encontrar en Ibiza. Uno de los platos más conocidos es el Guisat de Peix, un plato sencillo pero lleno de sabor. El secreto para que salga a pedir de boca es usar por lo menos tres variedades de pescado de roca, aunque cuanto más variado mejor. La gracia de esta clase de recetas es su origen pues son platos que se crearon a bordo de barcos pesqueros, que con el pescado sobrante de las capturas preparaban delicias como ésta para no tener que tomar tierra. Al pescado se le añadía algo de patata y alguna verdura y salía un exquisito guisado que a cualquiera le hace la boca agua pues pocas veces se puede contar con pescado tan fresco.