Port de ses caletes es uno de los rincones marineros que todavía conservan un aire virgen y salvaje tan Ibiza auténtica, próxima a la Cala de Sant Vicent.

Destaca por ser una cala donde no encontraremos arena sino cantos rodados, aguas cristalinas, rodeada de montañas y esas casetas de pescadores tan típicas incrustadas entre acantilados. Es pura naturaleza. De unos 60 metros de longitud y 15 de anchura. No dispone de ningún servicio a nuestra disposición, por lo que no debemos olvidar llevar como mínimo algo de agua.

Ideal para los que buscan rincones especiales apartados de las playas más concurridas de la isla. A tan sólo 8 kilómetros de Sant Joan de Labritja.

Fotografía Ibiza5Sentidos.es