El norte de la isla es conocido por ser una de las zonas más tranquilas, el lugar donde aún reposa la Ibiza más auténtica, esa que sigue manteniendo sus costumbres, esa que ofrece paisajes verde pino salpicados de casas blancas tradicionales y esa que guarda las calas menos frecuentadas de todo el litoral.

Sabiendo que aún quedan lugares así, vale la pena recorrerlo para vivir un día diferente a lo que se espera de Ibiza, un día para tomarse la vida con calma y sorbo a sorbo.

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Por la mañana… Desayunar

Para comenzar bien el día, nada mejor que un buen desayuno reconstituyente en Can Planells. No hace falta alejarse mucho para degustar un buen banquete a base de los mejores producto ibicencos: aceite de Can Garrovers, mermelada de Can Malacosta, sobrasada y queso… como ves, todos productos autóctonos y si a ello le añadimos las frutas y verduras traídas directamente de nuestro huerto, seguro éste será uno de los mejores desayunos que podrás tomar en la isla y además, todo sucederá a la sombra de algarrobos y árboles frutales que arropan la terraza de Can Planells.

Si resulta que te lanzas a descubrir el norte de Ibiza en domingo, no olvides dar un paseo por Sant Joan pues aquí se organiza cada domingo, un estupendo mercadillo de artesanía y productos típicos de la isla que podrás disfrutar durante toda la mañana, además de algún que otro pequeño concierto que acompaña la jornada. ¡Una gran manera de iniciar el día!

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Durante el día… Playa

Con el calor que aprieta durante el día, es hora de poner rumbo a una de las zonas costeras más interesantes del norte, El Port de Sant Miquel, un rincón marinero que esconde varias calas, cada una con su personalidad. La principal, es un inmenso arenal con toda clase de servicios a tu disposición: hamacas, deportes acuáticos, socorrista, restaurantes… la opción perfecta para los que no quieren preocuparse de nada. Si sigues un pequeño sendero que parte de esta playa por el lado izquierdo, llegarás al acogedor Caló des Multons, un rinconcito de aguas cristalinas donde el divertido Chiringuito Utopía se encargará de que no te falte de nada. Al otro lado de la bahía del Port de Sant Miquel encontramos la última de las playas, Pas de s’Illa, un inmenso arenal que une la Illa des Bosc con la isla y donde se instala un chiringuito típico y algunas hamacas para que puedas disfrutar de esta bahía desde otro ángulo. Si te apetece, es muy recomendable alquilar un Paddle Surf para recorrer toda esta zona y así poder contemplar de cerca cada detalle de la costa.

Por supuesto, tarde o temprano el hambre acechará así que aquí también tendrás la posibilidad de saborear la auténtica cocina ibicenca, la que se prepara con los mejores productos que el mar te puede ofrecer. En este caso, te recomendamos que cojas mesa en el restaurante Port de Balansat, un restaurante con mucha experiencia en cocina típica de la isla, en especial el Bullit de Peix, uno de los platos más populares hechos a base de pescado de roca fresco hervido con patatas y judías y servido, tras colar el caldo, con una fina capa de alioli. Este plato suele venir acompañado con un arroz a banda que se sirve como segundo plato.

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Al atardecer… Puesta de sol

Cómo no, el atardecer es uno de los platos fuertes en cualquier visita a Ibiza y en el norte, podrás contemplar algunas de las mejores puesta de sol si el tiempo lo permite. Una de las más recomendables es la que se puede contemplar desde los majestuosos acantilados de Na Xamena, muy cerca del pueblo de Sant Miquel. este bello paraje es un enorme ventana al mar cuya altura te dejará sorprendido. Una vez tomes asiento, podrás observar como los cálidos colores del sol van escondiéndose tras el horizonte marino, la estampa más bella que Ibiza nos regala cada día.

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Por la noche… Cenar

Y para acabar la jornada como es debido, vamos a cenar en unos de los pueblos más encantadores del interior de la isla: Santa Gertrudis. Este pueblo lleno de vida es frecuentado a diario por toda clase de personas que buscan un lugar acogedor donde cenar. La inmensa variedad de restaurantes de la zona es su principal atractivo y no por ello, ha perdido ese encanto típico de los pueblos pequeños. También es un lugar estupendo para hacer alguna que otra compra, en especial de ropa y decoración, pues en sus calles encontramos varios establecimientos que venden prendas de toda clase y de estilos únicos.

Para cenar es muy recomendable quedarse con algunas de las opciones que ofrece la plaza de la iglesia, donde acostumbra a haber más movimiento. Es Cantó o Es Olivans tienen vocación de ofrecerte las mejores tapas con muchos platos típicos en su carta, como la frita de pulpo o la ensalada payesa mientras que el Bar Costa, uno de los más míticos desde la época hippie, tiene como objetivo ofrecerte los bocadillos de embutido más sabrosos de toda la isla. Si quieres algo más sofisticado, prueba con el restaurante Bistro La Plaza, con una gastronomía refinada de influencia francesa que no te dejará indiferente. Sea como sea ¡Bon profit!