Hay muchas maneras de contactar con el lado más auténtico y natural de Ibiza y Formentera. Una de ellas, obviamente, es alojarse en el agroturismo Can Planells y dejarse llevar por el confort de sus instalaciones y la belleza del entorno. Y otra es salir a descubrir los rincones mágicos de las Pitiusas. Aquí una buena recomendación sería pasar un día en Formentera.

Viajar a Formentera desde Ibiza es cómodo y sencillo gracias a las distintas navieras que cada día ofrecen infinidad de trayectos entre ambas islas con embarcaciones rápidas y modernas. La travesía dura apenas 30 minutos. Podéis revisar todos los horarios en la web proximoferry.com

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Una vez en el puerto de La Savina nuestra recomendación es alquilar un coche o una moto. Una buena opción es realizar la reserva previa a través del portal esformentera.com. Una empresa que renueva su flota todos los años y que permite alquilar vehículos de todo tipo, incluidos eléctricos. Para los amantes de lo clásico también hay disponibles los icónicos Mehari.

Podemos comenzar la jornada en la playa de ses Illetes, un paraíso de blanca arena y aguas cristalinas que comienza justo al lado del puerto de La Savina y se extiende hasta la punta des Trocadors, rozando la isla de s’Espalmador. El colorido de sus aguas y sus fondos arenosos son la estampa más fotografiada del mediterráneo occidental. Sin duda este es el chapuzón más característico de Formentera.

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Al otro lado de Formentera, con orientación Sur, se encuentra el otro gran arenal de Formentera: la playa de Migjorn. Sus 5 km de extensión abarcan zonas muy diversas, con su propia toponimia, que son muy frecuentadas, como Es Ca Marí, Es Arenals y Es Copinar. En todos ellos se encuentran numerosos establecimientos familiares para tomarse algo fresco después del baño y antes de continuar la jornada. En la misma zona de Migjorn, pero ya hacia el lado de levante, nos encontramos con un rincón que merece mención aparte: es Caló des Mort. Una pequeña cala independiente que alberga diversas casetas varadero y que es una de las estampas más pintorescas de Formentera.

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Llegada la hora de comer, es obligado disfrutar una paella de pescado fresco en Es Caló de Sant Agustí, un recoleto puerto pesquero. Muy cercano a es Caló des Port, pero en esta ocasión en el lado norte de la isla, Es Caló cuenta con distintos establecimientos que garantizan una sobremesa auténticamente mediterránea.

Por la tarde podemos seguir recorrido y subir hasta la Mola, no sin antes parar en su mirador para contemplar la isla de Formentera casi en su totalidad. Pasado el pequeño pueblecito de El Pilar, nos espera el faro de La Mola, anclado en lo alto de unos espectaculares acantilados. Una atalaya privilegiada para respirar hondo y sentir el mediterráneo en todo su esplendor.

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El final de la jornada se puede vivir de una forma muy especial, ya a bordo del barco de vuelta, disfrutando la puesta de sol sobre el mar, y contemplando el espectacular perfil de Es Vedrà como fondo de una postal inolvidable.