¿Quién de aquellos afortunados que han estado recorriendo y bordeando la costa de Ibiza no han detenido su mirada ante esas tan auténticas y tradicionales casetas de pescadores o varadero que se pueden observar en la mayoría de las calas y playas ibicencas?. Qué bonitas, ¿verdad?. Conozcamos algo más de ellas…

Construidas en piedra, vigas de sabina y una puerta principal de madera, son pequeños refugios marineros, que suelen estar en los rincones algo más apartados, entre rocas y acantilados, protegidos del mar y el mal tiempo. Tanto pescadores profesionales (ya quedan pocos), como aficionados ibicencos, guardan sus embarcaciones y demás herramientas, aparejos de “la mar”: redes, cañas, curricans, nansas, canastos,… (como ellos la llaman), propios de la pesca más artesanal. Además son muy curiosos esos pequeños muelles enfrente de las casetas, hechos a mano y que dan acceso al mar. En su interior disponen de un tambor cilíndrico que era utilizado para subir la embarcación, a manivela. Algunas de ellas tienen más de cien años.

Entre semana no suelen tener mucho movimiento, excepto algún pescador ocasional, pero los fines de semana es habitual ver a sus propietarios junto a sus familias disfrutar de un día de playa, se bañan, comen y disfrutan…

Como decíamos, se pueden ver y disfrutar a lo largo de todo el litoral de nuestra isla de Ibiza, pero hay lugares donde son realmente un espectáculo, como en la playa de Cala d’Hort o Porroig, en la costa sur, playa de Cala Salada y en la playa del Canal d’en Martí (Pou des Lleó), Port de Ses Casetes, Playa de Portinatx o Es Portixol, Cala des Moltons, en la costa norte.

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En su interior entre otras cosas se guarda el “llaüt”, la embarcación de pesca por excelencia y tradicional de las islas de Ibiza y Formentera. Es muy común, a pesar de los modernos barcos actuales, poder contemplarlos en el mar. Son una verdadera joya de artesanía popular, y un detalle de la historia de Ibiza muy vivo. Decir que su consistencia y estabilidad en la mar, hacen que haya sido y siga siéndolo, una embarcación perfecta para todo tipo de actividades, como la navegación de recreo o la pesca deportiva. En su mayoría construidas  a mano por maestros de “aixa”,  utilizando la madera como material principal.

No hace muchos años que era habitual, todavía hoy es posible, ver llegar los llaüts hasta la costa con pescado de roca, mero, gallo, rotja, sirvia, denton, pulpo, calamar, sepia, gamba roja, langostas o cigalas… son algunas de las variedades que quedan atrapadas en los anzuelos del volantín o el curricán en Ibiza. Auténticos tesoros del mar.