La cala de Benirràs, está situada frente al sol de poniente, a unos 7,5 km de Sant Miquel de Balansat, entre las puntas de Cova de s´Orenga y punta Blanca en la costa norte de Ibiza.

Un bello recorrido en coche, por colinas y valles, hasta llegar a la playa, y a la que se accede desde la carretera de Sant Joan de Labritja, o desde el Port de Sant Miquel

Benirràs es una pequeña cala arenosa en forma de bahía e incrustada en un bello paraje silencioso. Dominada por la presencia de un singular islote conocido por Cap Bernat, que ha dado lugar a múltiples fábulas y mitos. Una profunda manga de mar y tierra virgen, envuelta por acantilados cubiertos por un manto de pinos y frondosa vegetación. Playa de arena tostada, escasa pendiente y aguas transparentes. Un perfecto sitio para la práctica del snorkel, por su increíble fondo marino. Asimismo, es conocida por los pescadores locales como “port de Benirràs”, al ser un abrigo natural donde poder proteger sus embarcaciones de los fuertes temporales.

En verano, cala Benirràs es un habitual punto de amarre de barcos y yates, frecuentada por todo tipo de público que desea admirar desde la arena el ocaso diario que presenta un magnífico espectáculo de luz y percibir las distintas tonalidades de color que adquieren el cielo y el mar. Las tardes de los domingos, la puesta de sol es acompañada por unos vibrantes e improvisados sonidos de tambores que golpean numerosos percusionistas, un auténtico ambiente bohemio. Junto a un pintoresco chiringuito se instalan artesanos, de aires hippies, donde venden todo tipo de piezas y productos manufacturados por ellos mismos, brazaletes, collares, marroquinería, tobilleras.

A pie de playa, coexisten dos restaurantes, el Roca y Mar, y el Restaurante 2000, los cuales ofrecen una cocina marinera propia basada en sabrosos arroces, pescados y mariscos frescos extraídos directamente del mar, pescados al día de forma artesanal. Un rincón marinero donde reina la calma absoluta.